María Retamal - La Historia de Raúl

María Retamal - La Historia de Raúl

Patatas Fritas Artesanas María Retamal: tradición desde Guisando

Las Patatas Fritas María Retamal son un ejemplo de tradición, producto artesanal y sabor auténtico en el Valle del Tiétar. Elaboradas en Guisando, muy cerca de Arenas de San Pedro (Ávila), estas patatas fritas mantienen una forma de producción que se ha transmitido durante generaciones.

Detrás del proyecto está Raúl, actual propietario y alma del negocio, que decidió continuar una historia familiar que comenzó hace décadas.

Hoy, las patatas María Retamal se distribuyen en tiendas y comercios de la zona, pero siguen conservando la esencia de un producto hecho con cuidado, paciencia y respeto por la materia prima.

La historia de Patatas Fritas María Retamal

La historia comienza gracias a una hermana de la abuela de Raúl, una mujer emprendedora que abrió una churrería en Madrid. Con el tiempo, además de churros, empezaron a elaborar también patatas fritas.

El producto tuvo tanto éxito que decidieron llevar la idea al pueblo familiar: Guisando, en el corazón de la Sierra de Gredos.

La abuela de Raúl abrió allí una pequeña churrería que pronto se convirtió en un punto muy conocido en la zona. Las patatas se elaboraban de forma completamente artesanal: se envasaban en pequeñas bolsas que se sellaban a mano con una vela.

Con el paso del tiempo el negocio fue creciendo. El abuelo de Raúl recorría los pueblos cercanos repartiendo las patatas en su coche, creando una red de clientes fieles en Guisando, Arenas de San Pedro y otras localidades del Valle del Tiétar.

Años más tarde, cuando el negocio necesitaba continuidad, Raúl decidió tomar las riendas. Aunque en ese momento trabajaba en Francia, vio el valor de mantener viva esta tradición familiar.

Desde entonces ha ampliado el negocio, modernizado la fábrica y desarrollado nuevos formatos, pero siempre con una idea clara: mantener el sabor original de las patatas de toda la vida.

Actualmente la marca cuenta con más de 200 clientes directos y varios distribuidores, aunque sigue siendo una producción con espíritu artesanal.

Patatas fritas artesanas hechas como en las churrerías de antes

Las patatas fritas María Retamal se elaboran siguiendo el estilo tradicional de las patatas de churrería.

Solo utilizan tres ingredientes:

  • patata agria seleccionada

  • aceite 100 % de girasol

  • sal

El proceso es sencillo, pero muy cuidado: las patatas se pelan, se fríen a baja temperatura y posteriormente se envasan.

Freír a baja temperatura permite conservar mejor el sabor natural de la patata y lograr una textura crujiente muy característica, diferente a la de muchas patatas industriales.

Además, muchas fases del proceso siguen realizándose de forma manual, lo que hace que cada lote mantenga el carácter artesanal que distingue a este producto.

Un producto natural, sin gluten y sin alérgenos

Las Patatas Fritas María Retamal destacan por su sencillez y calidad.

Se elaboran únicamente con ingredientes naturales:

  • patata

  • aceite de girasol

  • sal

Por eso son:

  • sin gluten

  • sin alérgenos

  • sin aditivos

  • sin grasas añadidas

Un producto sencillo, pero con un sabor auténtico que recuerda a las patatas fritas tradicionales de siempre.

Las Patatas Fritas Artesanas en Arenas de San Pedro y el Valle del Tiétar

Desde su fábrica en Guisando, muy cerca de Arenas de San Pedro, Raúl continúa elaborando estas patatas fritas con el mismo objetivo con el que empezó su familia: ofrecer un producto de calidad, hecho con paciencia y con la mejor materia prima.

Por eso, quienes prueban las Patatas Fritas María Retamal descubren algo cada vez más difícil de encontrar: una patata frita realmente artesanal. Compra en el Abuelo Pipo las patatas fritas artesanas y repetirás.

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